Parece mentira, pero es verdad: el arquero de River, el salvador del ciclo de Eduardo Coudet, que gana, gana y gana, pero que convence solo a un puñado por resultados, está saliendo de la adolescencia, según los cánones de esta sociedad. Prácticamente, un modo de descomprimir las presiones nacientes y de evitar que la opinión pública refuerce la consideración de que River, de vez en cuando, hace doler los ojos, más allá del idilio que mantiene con los triunfos.Cuando acabó la faena en Brasil (allí donde River no suele celebrar a lo grande), habló como si rindiera una materia de primer año de facultad. Es un poco lo que pide el arco de River: momentos cúlmines en los que hay que aparecer”, reflexionó.Beltrán es uno de los ocho fubolistas riverplatenses de hasta 22 años que jugaron en Brasil, entre titulares y relevos.