Los exportadores de bienes y servicios están obligados a vender sus divisas al precio del mercado oficial, administrado por el Banco Central —el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), que Cavallo describe como “no único ni libre”—. Y el Banco Central, en forma simétrica, debe vender divisas a quienes las necesiten para importar o hacer pagos al exterior.La propuesta de Cavallo invierte esa lógica por completo. Y las expectativas de devaluación futura se reducirían, porque el tipo de cambio se fijaría en un nivel sin restricciones artificiales que justifiquen anticipar un salto.La paradoja que señala Cavallo es que el cepo, pensado para retener dólares, termina alejando los que podrían entrar.